La UE revisa su Política Europea de Vecindad

En el año 2004, la Comisión Europea presentó un ambicioso proyecto destinado a reforzar las relaciones de la UE con sus vecinos sin que estos acuerdos supusieran una perspectiva de adhesión. Esta política nace del “interés de la UE en estar rodeada por países prósperos y estables, ya que apoyar el desarrollo político y económico de los países vecinos es la mejor garantía de paz, seguridad y prosperidad a largo plazo”.

La Política Europea de Vecindad se basa en “intereses y valores comunes”, según afirmó la Comisión Europea, “como la buena gobernanza, la prosperidad, la estabilidad y la seguridad, la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho”.

Estas buenas intenciones saltaron por los aires con las revueltas vividas la pasada primavera en el mundo árabe, momento en que se cuestionó la legitimidad de los acuerdos de la UE con países como Túnez, Egipto y Libia, sobre todo teniendo en cuenta los objetivos de la Política de Vecindad, que dice literalmente que “la UE concede especial importancia a la celebración de elecciones democráticas libres y justas en los países asociados”. Sí es cierto que Bruselas ha promovido reformas de apoyo en favor de la democratización en Marruecos y Túnez desde 2004, aunque los resultados no han sido visibles debido a la falta de compromiso de las autoridades de estos países.

La escasez de recursos naturales del Viejo continente hace cada vez mayor la dependencia de países como Rusia, Azerbaiyán o Turkmenistán. La estrategia energética de cara a la próxima década es aumentar el consumo y producción de energías renovables, pero la construcción del gasoducto Nabucco y la necesidad de abastecimiento harán inevitable la construcción de infraestructuras procedentes del Cáucaso, como afirma Kataryzna Pelzcynska del Centre for Eastern Studies.

El Norte de África ha demostrado que regímenes autoritarios como Marruecos o Libia no son garantía de estabilidad, lo que ha servido de lección para apoyar democracias en auge aún débiles. En este sentido, el alineamiento de la UE con los reclamos populares de Egipto, Túnez, Libia o Siria ha sido firme e inequívoco, aunque quizá pecase de prudente en sus primeras manifestaciones.

El Servicio de Acción Exterior de la UE, creado por el Tratado de Lisboa y que refuerza la política exterior de la UE en el mundo, será el encargado de velar por la nueva Política Europea de Vecindad. Hasta 2014, contará con un presupuesto de cerca de 7.000 millones de euros que se utilizarán para financiar proyectos en forma de préstamos que concederá el Banco Europeo de Inversiones y Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo. Según palabras de Ashton, “Con un número tan elevado de nuestros vecinos en proceso de cambio democrático, esta revisión es más importante que nunca”.

 

Próximos pasos:
*Las propuestas de la Comisión para la futura Política Europea de Vecindad tendrán que ser refrendadas por el Parlamento Europeo y el Consejo.

Los países socios de la Política Europea de Vecindad: Argelia, Armenta, Azerbaiyán, Bielorrusia, Egipto, Georgia, Israel, Jordania, Líbano, Libia, Moldova, Marruecos, Autoridad Palestina, Túnez, Siria y Ucrania.


La cuota láctea en la Unión Europea

El mercado lácteo se encuentra desde nuestro ingreso a la Unión Europea regulado porBruselas, lo que ha posibilitado la comercialización libre sin fronteras y sin gastos de aduana del sector lácteo en toda la UE.
Dada la inestabilidad y vulnerabilidad del sector, la UE prefijó unas cuotas nacionales para la producción de leche. Esto provocó reacciones patrióticas como la campaña francesa “J’adore le lait d’ici” para concienciar a los nacionales a consumir lecheproveniente únicamente de su país. En el caso de España, estas cuotas impiden producir más del 63% de su consumo. Y si produce más allá de ese 63%, estará obligada a pagar sanciones. La medida fue objeto de críticas, ya que obliga a numerosos países como España a importar leche de otros países, principalmente de Francia y Alemania, para abastecer a todo su mercado.
Sin embargo, fue España quien llevó ante el Consejo una cuota más baja de lo real sobre lo que producían los ganaderos españoles. Y fueron estos los que proporcionaron este dato a la baja al Gobierno encargado de negociar las cuotas en el Consejo. Según informó el diario El Mundo los ganaderos esperaban así evitar impuestos y favorecer una especie de “mercado negro de la leche”, algo que con el tiempo les ha hecho arrepentirse y exigir al Gobierno español que negocie un aumento de la cuota. España consiguió lanzar el debate de ampliación de cuotas, pero obviamente no fue el único país en reivindicarlo, y fue cuando se aprobó una subida generalizada. Después, el 1 de abril de 2008, el Consejo decidió aumentar las cuotas lácteas en un 2 % y establecer una subida automática del 1 % durante 5 años consecutivos a partir del 1 de abril de 2009.
A pesar de estas reivindicaciones, España no cubre la cuota láctea asignada por la UE, según informó el diario El País, en el año 2009 y sigue sin hacerlo actualmente según revela un Informe de la Comisión Europea de diciembre de 2010. Sólo 3 países han producido más leche de la fijada en el último año: Dinamarca, Países Bajos y Chipre. Desde el año 2007, España va produciendo cada vez menos leche de la asignada en sucuota, llegando hasta el -6,1% registrado en el último año como demuestra el siguiente gráfico de la Comisión:
En la crisis del año 2009, los precios de la leche alcanzaron un nivel mínimo en el mes de mayo y movilizó a los ganaderos europeos exigiendo más ayudas comunitarias. La demanda de China disparó los precios pero con el estallido de la crisis se experimentó un preocupante hundimiento de los mismos. La Comisión Europea afirma que los precios de la leche han venido aumentando desde la primavera de 2010, y es por ello que en su informe opina que “las cuotas lácteas tienen cada vez menos importancia, ya que la producción de leche no llega a la cuota en un número creciente de Estados miembros”.
Se espera que el régimen de cuotas expire para siempre el 1 de abril del año 2015, aunque numerosos Gobiernos europeos, representantes del sector lácteo y asociaciones de agricultores y ganaderos reclaman una prórroga (a la que siempre se ha negado la Comisión).
Para ayudar al sector a prepararse para lo que la Comisión califica de “aterrizaje suave”, o lo que es lo mismo, la eliminación progresiva de las cuotas, el Ejecutivo comunitario aprobó a finales de 2010 un paquete de medidas destinadas a amortiguar posibles futuros daños.
Próximos pasos:
* Quedan tres aumentos anuales del 1% de las cuotas lácteas hasta 2015.
* La Comisión se posicionará sobre la situación del sector y sobre la eliminación de las cuotas en un informe que presentará durante el año 2012.
** La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha hecho público un informe en el que hemos podido comprobar la calidad de la leche que consumimos.