Stop Blair

Viñeta Steve Bell (The Guardian) 27/10/2009

Gordon Brown está moviendo hilos en sus gabinetes y ha pedido a dos de sus más altos funcionarios que presionen discretamente dentro de la Unión Europea para mover un viento de favor a la candidatura de Tony Blair (en la parte izquierda de la viñeta) para la presidencia del Consejo de la UE. Ambos han reconocido que no será tarea fácil, dada la inquietud que despierta entre los más europeístas, pero Blair se aferra a su ambición y parece estar preparando una intensa campaña, gran parte de la cual se desarrollará en el interior de los despachos.

El viñetista Steve Bell del periódico británico The Guardian, profundamente crítico con Tony Blair, lo equipara con Radovan Karadzic, que será juzgado por crímenes de guerra y genocidio durante la guerra de Bosnia. Es así como Bell llama a uno y a otro criminales de guerra, los trata de tú a tú, de igual a igual, aunque sólo uno esté siendo juzgado; es así como no olvida que el apoyo de Blair a la guerra de Irak haya contribuido a llevar al país a una situación insostenible. Y es así como le reprocha sus palabras de: “Yo hice lo que creí correcto”, que efectivamente y como se comprobó después, no era lo que realmente era correcto.

El Roto también se ha posicionado:

Viñeta de El Roto (El País) 28/10/2009


¿Qué pasa con Las Tablas?

Las Tablas de Daimiel

Es difícil pensar que un espacio natural tan especial como las Tablas de Daimiel haya sido dejado de la mano de Dios de esta manera. Aún recuerdo mi primera visita, en una excursión con el colegio, cuando pude apreciar las maravillas que nos brinda la naturaleza. Quince años después uno se queda desolado con las noticias que aparecen, con la urgencia por tomar actuaciones, con la idea de que ya es demasiado tarde y de que puede que una recuperación sea imposible porque ya es irreversible.
El mayor problema es que es un tema que viene de lejos. Hace décadas que se viene avisando de la traumática situación de Las Tablas. Y siempre se ha dicho que una construcción eficiente de cañerías subterráneas que permitan la canalización de agua sin que pierda, tardaría demasiado tiempo en construirse. Y con esta excusa, no se ha hecho nada. Algo que si se hubiera empezado hace 30 años ya estaría funcionando. Pero no se puede permitir que del agua del Cigüela que se destina a este parque se pierda por el camino el 95% de la misma. No.

Mientras el gobierno nacional, del que depende el parque, y el gobierno regional se pasan la pelota de un lado a otro, el número de visitantes se desmorona. Pero lo que realmente importa es que cada vez hay menos especies y los pocos humedales con agua albergan cada vez menos flora y fauna. La sobreexplotación y los pozos terminarán arruinando la zona.

Que la Comisión Europea le haya sacado los colores a España puede significar que por fin se tome en serio el asunto. ¿Es demasiado tarde?


Difícil controversia

El consumo desenfrenado y la obsesión por crecer sin límites y sin escrúpulos han dejado al medio ambiente en una penosa situación, en muchos casos irreversible, y los que realmente pueden hacer algo, los dirigentes mundiales, están tardando demasiado tiempo en llevar a cabo medidas reales.En el último año no hay conferencia, mitin o debate político que no incluya las palabras “cambio climático”. El culpable: las energías fósiles, tremendamente contaminantes y con fecha de caducidad.

La principal apuesta hoy se centra en el desarrollo de las energías renovables. Nos las venden como energías verdes, limpias y como única opción viable. Pero detrás de esto se esconden ciertas cuestiones que no salen a relucir.

En primer lugar hay que plantearse si realmente pueden responder a las necesidades que tienen las grandes ciudades, feroces consumidoras y los propios individuos, que nos hemos acostumbrado a unas facilidades y comodidades a las que no muchos están dispuestos a renunciar. El ritmo desproporcionado, la cultura del aire acondicionado. Puede que sea viable para localidades concretas, donde haya muchos días de sol o viento, pero que se alcancen cuotas altas es complicado.Por otro lado, muchos se quejan de que se están destrozando espacios naturales con gigantescas máquinas como los aerogeneradores o los horrorosos paneles solares. Se necesita ocupar explanadas enteras, donde el sol o el viento sean favorables, para conseguir una productividad no muy alta, y ello supone arramplar en espacios naturales como el mar de Cádiz o en Trafalgar, donde tuvo lugar uno de los mayores combates navales de la historia. Muchas ONG’s y organizaciones medioambientales están poniendo el grito en el cielo.

También, y más importante aún, que la Unión Europea apueste por estas energías significa ampararlas con fondos comunitarios, con subvenciones, lo que está generando que los dueños de los terrenos se embolsen sumas desproporcionadas, que los fabricantes coticen al alza sus actividades y que el dinero europeo se concentre en unas pocas manos, y eso es sensación de despilfarro.

Algunos científicos apuntan que una posibilidad puede ser seguir investigando en energía nuclear, que no produce CO2, para la eliminación de residuos tóxicos y nuevos métodos de almacenamiento de residuos nucleares. Desviar los fondos a estas investigaciones de tal manera que la potente energía nuclear pueda dejar de ser contaminante y permita a su vez abastecer las necesidades de las ciudades.


La duda de Islandia

 Islandia ha sido un país duramente azotado por la crisis. En cuestión de poco tiempo se llevó por delante al gobierno de turno, provocando la convocatoria de elecciones anticipadas así como la quiebra del sector bancario y su entera nacionalización. Islandia, siempre reacia a la adhesión a la Unión Europea, se refugia ahora en su paraguas y tiene como objetivo convertirse en miembro de pleno derecho en el año 2012.

La UE, por su parte, ha esperado sólo dos días para dar el visto bueno a la solicitud de adhesión de Islandia y todo parece marcar que su procedimiento de adhesión va a conducirse por la vía Express.
El país nórdico tiene en vigor parte del acervo comunitario, como la pertenencia al espacio Schengen de supresión de controles fronterizos; sin embargo, ha sido éste siempre un país contrario a la adhesión a la UE, muy sensible a su singularidad y a su riqueza pesquera. Ahora se ha resignado a entrar por la puerta rápida, en busca de cobijo ante la crisis, pero lo ha hecho en una votación muy ajustada y por un solo voto de la mayoría necesaria. El gobierno socialdemócrata de Jóhanna Sigurdardóttir necesitó esgrimir votos fuera de su partido porque su formación no goza de mayoría suficiente y los Verdes, grupo político con fuerza en Islandia, no se mostraron conformes en su mayoría.
Su entrada me provoca cierto recelo porque Islandia se sumará tarde o temprano al grupo de países euroescépticos y casi con toda seguridad traerá dificultades a la hora de intentar avanzar en materia de tratados e integración.

Los problemas de la ampliación

Olli Rehn, comisario de Ampliación

El pasado jueves tuve la oportunidad de asistir a la Comisión Parlamentaria de asuntos exteriores en el Parlamento Europeo donde se analizaban los resultados del informe elaborado por la Comisión sobre los países candidatos para unirse a la Unión Europea.

Fueron más de dos horas que dieron para mucho, pero sobre todo para vislumbrar el poco acuerdo y las muchas dudas sobre la entrada de nuevos países. Algunos grupos se quejaban de las prisas por integrar a nuevos socios, mientras que otros se quejaban de las muchas trabas que se ponen para la entrada.

El punto álgido lo protagonizó el eurodiputado del Partido por la Libertad, facción de extrema derecha que consiguió en las últimas elecciones de Holanda un preocupante 8% de los votos. Su intervención empezó con críticas a los rumanos, a quienes acusó de ladrones y terminó por criticar a Turquía, argumentando que es una cultura islamista, cuya población es un lastre para Europa porque sólo buscan el fin de nuestra civilización para la imposición de la suya.

Hay que decir que Turquía fue quien más recelo suscitó de todo el informe, a pesar de que éste ya era bastante crítico con Ankara. Sus posibilidades de que las negociaciones de adhesión avancen están más alejadas que hace unos años, y la falta de voluntad para que haya una evolución seguirá latente ya que sería un socio que, de entrar en la UE, lo haría convirtiéndose en uno de los de mayor peso político y en votos.

España, como país que asumirá la Presidencia de la UE a partir de enero, ya ha hecho pública si intención de dar incentivos y asistencia a Turquía para que entre en convergencia con todos los puntos que tiene que cumplir para avanzar en su camino hacia Europa.

Olli Rehn, comisario de Ampliación, se mostró comedido, educado y optimista. Respondió con talante y dio por sentado que Croacia será el miembro número 28 de la UE en poco más de un año. Nadie se esperaba que fuera a soltar que la Comisión nunca vio 100 % preparados a Rumania y Bulgaria para entrar en la UE, y que si dio su visto bueno fue por la presión de muchos gobernantes europeos.

Quedan pendientes difíciles cuestiones para el futuro; descartando a Islandia, que también lo tendrá fácil de cara a la Unión, quedan pendientes cuestiones como Kosovo, cuyo nombre se cita como posible candidato cuando todavía no ha sido reconocido como Estado por muchos países, entre ellos España. La Antigua República Yugoslava de Macedonia no sé cómo resolverá el problema de su nombre con Grecia. Y para los que se quejan de Turquía no es Europa porque es muy oriental, preparémonos para escuchar en breve las candidaturas de Armenia y Georgia, que seguro que no tendrán tantas pegas por ser más pequeñas y débiles que la primera.


Elijamos una Ms. Europa

Mary Robinson

El Tratado de Lisboa prevé una figura de Presidente del Consejo que pondrá un rostro estable a la UE y la representará en actos y cumbres internacionales. Un Presidente de Europa al fin y al cabo, por mucho que a José Manuel Barroso le duela perder protagonismo. 

La incredulidad de un europeo de a pie no puede ir más allá cuando lee que el candidato mejor posicionado para ostentar el puesto es Tony Blair, euroescéptico confeso, enemigo en sus días del avance de la política comunitaria. Aquel que dirigía un país que no ha querido entrar en el espacio Schengen -uno de los mayores hitos de la construcción europea y que permite la movilidad sin control fronterizo- y el mismo que se negó a apostar por el euro, crítico con gran parte del acervo comunitario.
No se puede poner al control del pilotaje de este avión a un kamikaze.
Fuera de su postura respecto a Europa, no puede decirse que haya dejado un buen legado para la historia, tanto por su apoyo fiel a George W. Bush en la Guerra de Irak como su misión de enviado especial a Oriente Próximo, donde debe dedicarse a pasar el día en el buffet libre del hotel por lo poco que se escucha de sus actuaciones.
Debemos esperar a que haya alguna sorpresa. El debate se ha trasladado a la prensa y Bélgica, corazón político de Europa, es muy reacia a la figura de Blair.
No hace mucho, Soledad Gallego-Díaz hacía una interesante reflexión en El País en un artículo homónimo al de este post y nos introducía la figura de Mary Robbinson, luchadora por los derechos humanos y crítica abiertamente con Bush. Robbinson no es la única, hay un montón de perfiles idóneos. Desde luego, cualquiera excepto Blair.
Artículo de Soledad Gallego-Díaz en el Diario El País.

El Tratado de nunca acabar

Los trámites de la Unión Europea son una agonía. Seguir el proceso de crecimiento y maduración de las instituciones tiene un punto de apasionante por tratarse de una Unión tan ‘sui generis’ en el mundo, pero también crispa de los nervios al ver que se ponen tantos obstáculos.

Si ya de por sí es complicadísimo poner de acuerdo a 27 estados diferentes, únele las pocas ganas de muchos por que esto avance. La idea de los “Estados Unidos de Europa” de Robert Schuman está muy lejos de convertirse en una realidad, y tras el fracaso que sufrió el proyecto de Constitución europea se está viviendo una etapa de retroceso cuando se pensaba que era el momento de evolucionar hacia una vinculación política más fuerte.

El éxito económico ha quedado muy patente, entonces: ¿por qué no abrir camino a la unión política?

Parece que estamos a punto de asistir a la ratificación del Tratado de Lisboa, un texto que realmente debería estar en vigor hace mucho tiempo según la agenda europea; es un tratado necesario para continuar avanzando, para no quedarse estancados, para tener más margen de maniobra y no tanta rigidez, para poder avanzar.

En este sentido el trabajo e implicación personal de Angela Merkel por sacarlo adelante ha dado buenos frutos. Y si la UE es quien es hoy en día lo debe al europeísmo y empeño de Alemania y de Francia.

El problema es que la prisa por conseguir que el texto entre en vigor como muy tarde a principios de 2010 ha hecho que las instituciones europeas y los jefes de Estado hayan tenido que ceder a reivindicaciones absurdas, a trabas incomprensibles, al juego del escondite. Y así, entrará en vigor con cláusulas especiales para los irlandeses, con notas a pie de página para los británicos y los polacos, y por si fuéramos pocos, ahora los checos también quieren su propia particularidad.

Cuando uno se adentra en un macroproyecto como es la Unión Europea, no puede hacerlo con tantos ‘peros’; tiene que aceptarse el avance de todos sin tantas meticulosidades, no se debe paralizar la marcha de algo grande con nimiedades. Y si no se quiere avanzar, que al menos permita al resto hacerlo. La Unión Europea no es sólo un grifo abierto de dinero del que recibir subvenciones.